martes, 29 de mayo de 2012

Bob Marley

"Tú dices que amas la lluvia,
sin embargo usas un paraguas cuando llueve.
Tú dices que amas el sol,
pero siempre buscas una sombra cuando el sol brilla.
Tú dices que amas el viento,
pero cierras las ventanas cuando el viento sopla.
Por eso es que tengo miedo cuando dices que me amas".
Bob Marley

miércoles, 28 de marzo de 2012

El verdadero valor del anillo

Un joven concurrió a un sabio en busca de ayuda. - Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar maestro?. ¿Qué puedo hacer para que me valoren más? 

El maestro, sin mirarlo, le dijo:
 - ¡Cuánto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mis propios problemas. Quizás después... Si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este tema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar. 
- E... encantado, maestro -titubeó el joven pero sintió que otra vez era desvalorizado y sus necesidades postergadas-.
 - Bien -asintió el maestro-. Se quitó un anillo que llevaba en el dedo pequeño de la mano izquierda y dándoselo al muchacho agregó: Toma el caballo que está allí afuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo para pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Vete y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas.

 El joven tomó el anillo y partió. Apenas llegó, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes. Estos lo miraban con algún interés hasta que el joven decía lo que pretendía por el anillo. Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le daban vuelta la cara y sólo un viejito fue tan amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo. 

En afán de ayudar, alguien le ofreció una moneda de plata y un cacharro de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro, así que rechazó la oferta. 

Después de ofrecer su joya a toda persona que se cruzaba en el mercado -más de cien personas- y abatido por su fracaso, montó su caballo y regresó. ¡Cuánto hubiese deseado el joven tener él mismo esa moneda de oro! Podría habérsela entregado al maestro para liberarlo de su preocupación y recibir entonces su consejo y su ayuda.

 - Maestro -dijo- lo siento, no es posible conseguir lo que me pediste. Quizás pudiera conseguir 2 ó 3 monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo. - ¡Qué importante lo que dijiste, joven amigo! -contestó sonriente el maestro-. Debemos saber primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y vete al joyero. ¿Quién mejor que él para saberlo?. Dile que quisieras vender el anillo y pregúntale cuánto da por él. Pero no importa lo que ofrezca, no se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo.

 El joven volvió a cabalgar. El joyero examinó el anillo a la luz del candil, lo miró con su lupa, lo pesó y luego le dijo:

- Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender ya, no puedo darle más que 58 monedas de oro por su anillo. - ¿¿¿¿58 monedas???? -exclamó el joven-. - Sí, -replicó el joyero-. Yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de 70 monedas, pero no sé... Si la venta es urgente...

El joven corrió emocionado a casa del maestro a contarle lo sucedido. - Siéntate -dijo el maestro después de escucharlo-. Tú eres como este anillo: una joya única y valiosa. Y como tal, sólo puede evaluarte verdaderamente un experto. ¿Qué haces por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor? Y diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo pequeño de su mano izquierda.

martes, 20 de marzo de 2012

Fue la noche oscura


“He tenido un día terrible”. Lo decimos todo el tiempo. Una pelea con el jefe, una enfermedad estomacal, tráfico… Eso es lo que describimos como terrible, cuando nada terrible ha ocurrido.
Es decir ¿puedes imaginar? Estas son las cosas por las que pedimos…Una endodoncia, una auditoria de hacienda, cuando se nos cae el café encima. Cuando las cosas terribles de verdad suceden, empezamos a pedirle a un Dios en el que no creemos que traiga de vuelta los pequeños horrores y se lleve este. Parece curioso ahora, ¿no? La inundación en la cocina, la rama venenosa, la pelea que te deja temblando de la rabia, ¿Hubiera ayudado si supiéramos lo que venía? ¿Hubiéramos sabido que esos eran los mejores momentos de nuestras vidas?

martes, 13 de marzo de 2012

Planes

" Lo curioso de los planes es que no tienen en cuenta lo inesperado. Así que cuando nos tiran la pelota, tenemos que improvisar. Por supuesto, algunos de nosotros somos mejores en ello que otros. Algunos tenemos que llevar a cabo el plan B… y hacerlo lo mejor que podamos. Y a veces… Lo que queremos es exactamente lo que necesitamos. Pero a veces lo que necesitamos es un nuevo plan."

 

Hace tiempo que no escucho música...la echo de menos...

miércoles, 15 de febrero de 2012

Vive la vida :) WII

...la soledad cuando te elige a ti es una mierda, pero cuando tu la eliges a ella es maravillosa...


domingo, 29 de enero de 2012

Relaciones

A las chicas nos enseñan muchas cosas desde pequeñas: si un chico te incordia es que le gustas. Y nunca te cortes el flequillo, así algún día conocerás a un hombre maravilloso y tendrás tu propio final feliz.

Cada película que vemos, cada historia que nos cuentan, nos piden que creamos en ellas. El giro al final de la historia, la declaración de amor inesperada, la excepción a la regla. Pero a veces, estamos tan obsesionadas por encontrar nuestro final feliz que nos olvidamos de leer las señales, las que diferencian a los que nos quieren de los que no. A los que se quedarán de los que se irán.

Y es posible que ese final feliz no incluya al hombre ideal.
Puede que… seas tú. Recomponiéndote y volviendo a empezar. Liberándote para algo mejor que puede haber en tu futuro. Puede que el final feliz sea simplemente pasar página.

O puede que el final feliz sea éste: saber que a pesar de todas las llamadas no devueltas, de todos los desengaños, las meteduras de pata, y las señales mal interpretadas, a pesar de todo el dolor y el bochorno, nunca perdiste las esperanzas.

martes, 3 de enero de 2012

Un año más


"Gracias al calendario volvemos a empezar todos los años. Sólo hay que esperar a Enero. La recompensa por sobrevivir a la Navidad es el año nuevo que viene acompañado de los tradicionales buenos propósitos, dejas atrás el pasado y vuelves a empezar. Es difícil resistirse a la oportunidad de empezar de nuevo, de dejar tus antiguos problemas a un lado.
Quien decide cuando acaba lo viejo y empieza lo nuevo no es un día del calendario, ni un cumpleaños, ni un nuevo año. Es un acontecimiento grande o pequeño algo que nos cambia que nos da esperanzas. Una nueva forma de vivir y contemplar el mundo, para dejar marchar los viejos hábitos, los recuerdos. Lo importante es saber que siempre se puede volver a empezar, aunque también es importante recordar que entre todo lo malo siempre hay cosas a las que merece la pena aferrarse."